
Huaraz en Línea.- (Escrito por: Dr. Alejandro Blanco Alfaro)¿Cómo se puede reducir la probabilidad de tener cáncer? Hay consejos de sobra, pero, muchas veces, los diferentes estudios se contradicen entre sí.
La información sobre la prevención del cáncer evoluciona constantemente. Sin embargo, es un hecho que el estilo de vida afecta las probabilidades de padecer esta enfermedad.
Considera estos consejos sobre el estilo de vida para ayudar a prevenirlo.
No consumas tabaco
Se ha vinculado fumar con varios tipos de cáncer, incluido el cáncer de pulmón, boca, garganta, laringe, páncreas, vejiga, cuello del útero y riñón. Incluso inhalar humo de segunda mano podría aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.
Sin embargo, fumar no es lo único dañino. También se vincula el tabaco de mascar con el cáncer de boca, garganta y páncreas.
Mantenerse alejado del tabaco, o decidir dejar de consumirlo, es parte importante de la prevención del cáncer. Para recibir ayuda a fin de dejar de fumar tabaco, consulta con un proveedor de atención médica sobre productos y otras formas para dejar de fumar.
Lleva una dieta saludable
Aunque comer alimentos saludables no puede garantizar la prevención del cáncer, podría reducir el riesgo. Considera lo siguiente:
• Consume muchas frutas y verduras. Basa tu dieta en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal, como granos, cereales integrales y frijoles. Come alimentos más ligeros y magros (libre de grasa). Limita los azúcares refinados y las grasas de origen animal.
• Limita las carnes procesadas. Comer carne procesada a menudo puede aumentar levemente el riesgo para ciertos tipos de cáncer. Esta información proviene de un informe del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, organismo contra el cáncer de la Organización Mundial de la Salud.
• Las personas que siguen una dieta mediterránea, con aceite de oliva extra virgen y frutos secos mixtos, podrían tener un menor riesgo para cáncer de mama. La dieta mediterránea se centra principalmente en alimentos de origen vegetal, como frutas y verduras, granos o cereales integrales, legumbres y frutos secos. Quienes llevan una dieta mediterránea eligen grasas saludables, como aceite de oliva en vez de mantequilla, y pescado en vez de carne roja.
Consumo de Alcohol
Si bebes alcohol, que sea con moderación. El alcohol aumenta el riesgo de tener diferentes tipos de cáncer, entre ellos, de mama, de colon, de pulmón, de riñón y de hígado. Cuanto más tomas alcohol, más aumenta el riesgo.
Mantén un peso saludable y realiza actividad física
Mantener un peso saludable podría reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer. Estos tipos de cáncer pueden ser de mama, próstata, pulmón, colon y riñón.
La actividad física también contribuye. Además de ayudarte a controlar tu peso, la actividad física por sí sola podría reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de colon.
Realizar cualquier tipo de actividad física brinda beneficios para la salud. Sin embargo, para obtener los mayores beneficios, esfuérzate por conseguir al menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada o 75 minutos a la semana de actividad aeróbica intensa. Puedes combinar actividad moderada con intensa. Como meta general, incluye al menos 30 minutos de actividad física en tu rutina diaria.
Protégete del sol
El cáncer de piel es uno de los tipos de cáncer más comunes y uno de los más prevenibles. Toma en cuenta los siguientes consejos:
• Evita el sol del mediodía: mantente alejado del sol entre las 10:00 a.m. hasta las 16:00 p.m., pues los rayos del sol son más fuertes.
• Quédate en la sombra: cuando estés al aire libre, permanece en la sombra tanto como sea posible: los anteojos de sol y un sombrero de ala ancha también ayudan.
• Cúbrete la piel: usa ropa que cubra la mayor cantidad posible de piel. Cúbrete la cabeza y usa anteojos de sol.
• Usa protector solar: es recomendable emplear protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de al menos 30, incluso en días nublados. Aplica mucho protector solar. Vuelve a aplicarlo cada dos horas, además, úsalo con más frecuencia si estás nadando o sudando.
Recibe la vacuna
La protección contra ciertas infecciones virales puede ayudarte a evitar el cáncer. Consulta a un proveedor de atención médica acerca de la vacunación contra los siguientes virus:
• Hepatitis B. Esta enfermedad puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. Los adultos con un alto riesgo de contraer hepatitis B son aquellas personas que tienen relaciones sexuales con más de una pareja, aquella que tienen infecciones de trasmisión sexual, entre otras. Además, otras personas con alto riesgo son aquellas que se inyectan drogas ilícitas, hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres y trabajadores de la salud o de la seguridad pública que podrían entrar en contacto con sangre o líquidos corporales infectados.
• Virus del papiloma humano (VPH). El VPH es un virus de transmisión sexual que puede derivar en cáncer del cuello del útero y otros tipos de cáncer genital, así como cáncer de células escamosas de la cabeza y el cuello. La vacuna contra el VPH se recomienda para niñas y niños de 11 y 12 años. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó recientemente el uso de la vacuna Gardasil 9 para hombres y mujeres de 9 a 45 años.
Consigue atención médica regular
Los autoexámenes regulares y los exámenes de detección para varios tipos de cáncer (como el de piel, de colon, de cuello uterino y de mama) pueden aumentar tus probabilidades de descubrir la enfermedad a tiempo, cuando el tratamiento tiene más probabilidades de tener éxito.
• Autoexámenes: autoexamen de mama, autoexamen de piel.
Importancia del diagnóstico temprano del cáncer
La detección temprana del cáncer se refiere al proceso de identificar la presencia de la enfermedad en sus etapas iniciales (cuando aún es pequeña y localizada) y antes de que se haya propagado a otras partes del cuerpo. Esta detección radica en una serie de beneficios que no solo impactan en la supervivencia del paciente, sino también en su calidad de vida y en la carga económica asociada al tratamiento.
• Mejora las tasas de supervivencia: la detección temprana del cáncer está directamente relacionada con una mejora significativa en las tasas de supervivencia. Cuando el cáncer se detecta en etapas iniciales, las opciones de tratamiento suelen ser más efectivas y menos invasivas. Los tumores pequeños y localizados son más susceptibles a ser tratados con éxito, lo que aumenta considerablemente las posibilidades de curación. En contraste, si el cáncer se descubre en etapas avanzadas, puede haber una propagación a otros órganos o tejidos, lo que reduce drásticamente las opciones de tratamiento y la esperanza de vida del paciente.
• Menor necesidad de tratamientos agresivos: la detección temprana del cáncer no solo mejora las tasas de supervivencia, sino que también reduce la necesidad de tratamientos agresivos y sus consecuentes efectos secundarios. Los tratamientos para el cáncer en etapas avanzadas suelen ser más invasivos, incluyendo cirugías extensas, radioterapia y quimioterapia. Estos tratamientos pueden tener efectos secundarios significativos, como fatiga, náuseas, pérdida de cabello y deterioro de la función orgánica. Con la detección temprana, es más probable que los pacientes eviten estos tratamientos intensivos, lo que mejora su calidad de vida durante y después del tratamiento.
• Reducción del costo del tratamiento: además de mejorar las tasas de supervivencia y reducir la necesidad de tratamientos agresivos, la detección temprana del cáncer también conlleva una reducción significativa en el costo del tratamiento. Tratar el cáncer en etapas tempranas tiende a ser menos costoso que tratarlo en etapas avanzadas, ya que implica procedimientos menos invasivos, menos hospitalizaciones y menos medicamentos.
• Mayor oportunidad de cura: uno de los aspectos más importantes de la detección temprana del cáncer es que ofrece a los pacientes una mayor oportunidad de cura. En muchos casos, cuando el cáncer se detecta en etapas tempranas y se trata de manera adecuada, los pacientes tienen la oportunidad de una cura completa. Esto significa que pueden volver a vivir una vida plena y saludable sin la preocupación constante de una recurrencia del cáncer. La detección temprana no solo salva vidas, sino que también ofrece esperanza y una segunda oportunidad para aquellos que enfrentan esta enfermedad.
• El impacto socioeconómico puede definirse como el gasto adicional que sufraga el paciente y la familia derivado del tratamiento oncológico. Además de tener que hacer frente a este gasto, tienen que asumir una situación de reducción de ingresos en el hogar a consecuencia de tener cáncer.(Fuente web UCV)
El gasto que afronta el paciente y la familia está relacionado con gastos adicionales en la compra de fármacos, compra de material ortopédico, gastos adicionales en la ayuda a domicilio y/o servicio de acompañamiento a paciente y gastos adicionales derivados de los desplazamientos para recibir tratamientos.
Parece controvertido pensar que, además de tener cáncer, tenemos que hacer frente a una reducción de ingresos y, en suma, a diferentes gastos adicionales que pueden suponer una situación de vulnerabilidad socioeconómica y/o acrecentada. A ello se suma una posible situación de exclusión social por el simple hecho de tener cáncer.
La enfermedad oncológica produce en muchos pacientes, desde su diagnóstico y a lo largo del proceso de su enfermedad, necesidades físicas y psicosociales no financiadas por el sistema público de salud. Esto puede provocar un impacto económico y emocional en el núcleo familiar.
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