Huaraz en Línea. - La noticia que enferma por la
incertidumbre en salud pública. Más de cinco millones de peruanos han llegado a
la tercera edad y cerca de 280 mil carecen de algún seguro de salud. Entre
ellos se encuentran periodistas y comunicadores que dedicaron décadas a
informar al país, pero que hoy enfrentan las limitaciones de un sistema de
protección social insuficiente para una profesión marcada por la informalidad y
la precariedad laboral.
Durante décadas, miles de periodistas peruanos recorrieron
carreteras, cubrieron conflictos sociales, investigaron casos de corrupción,
narraron elecciones y registraron los momentos más importantes de la vida
nacional. Fueron testigos privilegiados de la historia contemporánea del país.
Sin embargo, cuando llega la vejez, muchos descubren una realidad tan dura como
silenciosa: la incertidumbre sobre su salud cuando los años y las enfermedades
pasen factura.
El problema forma parte de un fenómeno nacional. De acuerdo
con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), los adultos
mayores representan el 14,3% de la población peruana, equivalente a más de
cinco millones de personas. Se estima que existen alrededor de 280 mil personas
mayores de 60 años que permanecen sin ninguna cobertura médica. Además, más de
la mitad de esta población registra enfermedades crónicas como hipertensión,
diabetes u obesidad, condiciones que demandan atención permanente y
tratamientos cada vez más costosos.
Para los periodistas y comunicadores, la situación suele
agravarse por las características históricas de la profesión. Durante años,
gran parte de la actividad periodística y de sus variantes en las
especialidades de relaciones públicas y servicios para redes sociales se
desarrolló bajo contratos temporales, colaboraciones independientes, recibos
por honorarios o formas de empleo que no siempre garantizaron aportes continuos
a la seguridad social. En consecuencia, numerosos profesionales llegaron o se acercan
a la jubilación con coberturas previsionales limitadas o sin los beneficios que
ofrece un sistema contributivo estable.
Las secuelas aparecen con fuerza en la tercera edad. Muchos
periodistas y comunicadores retirados afrontan dificultades para financiar
medicamentos o tratamientos vinculados a enfermedades cardiovasculares, cáncer,
diabetes o trastornos neurodegenerativos. La cobertura del SIS o de EsSalud
resulta fundamental, pero no siempre garantiza la oportunidad o integralidad de
la atención que requieren pacientes de alta complejidad.
La paradoja es evidente. Quienes dedicaron su vida a
informar y fortalecer la democracia, terminan enfrentando vulnerabilidades
similares a las de miles de trabajadores independientes que no lograron
consolidar una red de protección social suficiente para la vejez.
La comparación internacional revela diferencias
importantes. En países europeos como España, Francia, Alemania o las naciones
nórdicas, los periodistas se benefician de sistemas universales de salud que
aseguran atención médica durante toda la vida, independientemente de su
situación laboral al momento del retiro. La salud del adulto mayor es
considerada una responsabilidad pública y no un privilegio asociado al empleo.
El caso de México resulta particularmente ilustrativo. Los
periodistas también conviven con problemas de informalidad y precarización
laboral. Sin embargo, el debate sobre la protección social del sector ha
adquirido mayor relevancia pública y ha motivado diversas iniciativas
orientadas a ampliar el acceso a servicios de salud y seguridad social para
trabajadores de medios de comunicación. Aunque persisten brechas
significativas, existe una discusión más desarrollada sobre los derechos
sociales de quienes ejercen el periodismo.
En Perú, la búsqueda de soluciones ha tropezado con
dificultades estructurales. A lo largo de los años, diversas directivas de
organizaciones gremiales intentaron impulsar seguros colectivos, fondos
previsionales y programas de asistencia médica para periodistas. Sin embargo,
estos esfuerzos enfrentaron un obstáculo recurrente: la imposibilidad de reunir
una masa crítica de afiliados que garantizara la sostenibilidad financiera
exigida por las empresas aseguradoras o administradoras de fondos.
La experiencia ha demostrado que los modelos basados
exclusivamente en aportes individuales encuentran serias limitaciones cuando
los ingresos son irregulares o cuando no existe una cultura consolidada de
contribuciones previsionales permanentes. Algunos convenios con clínicas
privadas continúan vigentes y ofrecen beneficios parciales, pero no han logrado
resolver el problema de fondo. En la práctica, cuando aparecen enfermedades
graves o tratamientos costosos, la mayoría de los periodistas termina recurriendo
a los servicios de salud pública.
El reto consiste en diseñar mecanismos que permitan
incorporar de manera más efectiva a profesionales independientes y trabajadores
con trayectorias laborales discontinuas dentro de los sistemas de protección
social. Entre las alternativas que podrían debatirse figuran regímenes
especiales de aseguramiento para trabajadores independientes, incentivos
tributarios para promover aportes previsionales de largo plazo, el
reconocimiento de períodos de ejercicio profesional acreditado y esquemas
colectivos de cobertura respaldados por el Estado que permitan reducir costos y
ampliar el acceso.
La situación de los periodistas y comunicadores mayores es
un reflejo de un desafío más amplio: cómo garantizar que todos los peruanos
lleguen a la vejez con acceso digno a la salud, independientemente de la
profesión que hayan ejercido. La igualdad ante la ley implica también igualdad
de oportunidades para recibir atención médica cuando más se necesita.
Porque cuando un periodista deja la sala de redacción, sale
del ángulo de la cámara o publica su último post, no deja de ser ciudadano. Y
una sociedad que valora la libertad de información no debería olvidar a quienes
dedicaron gran parte de su vida a construirla. Garantizarles una vejez con
protección de salud efectiva no es un privilegio. Es una cuestión de justicia,
dignidad y reconocimiento. (Por: Víctor Andrés Urquiaga*)(Foto: cortesía
Selegna)
(*) Víctor Andrés Urquiaga es un destacado comunicador
social y periodista peruano que cuenta con amplia experiencia en la gestión de
comunicaciones estratégicas, tanto en el sector público como en el privado.