Huaraz en Línea.- Muchos negocios
pierden dinero sin notarlo. Compras excesivas, procesos desordenados, falta de
control de gastos y una gestión ineficiente del tiempo son algunos de los
errores más comunes que afectan la rentabilidad y limitan su crecimiento.
Según Roberto
Tejada, coordinador académico de la carrera de Ingeniería Industrial de la
Universidad Tecnológica del Perú (UTP), uno de los principales problemas es
operar sin información clara sobre los movimientos financieros del negocio.
“Muchos
emprendedores creen que su negocio es rentable porque vende, pero no siempre
conocen con precisión cuánto están ganando realmente. Cuando no existe un
control adecuado de ingresos, egresos e inventarios, las pérdidas se acumulan y
terminan afectando la sostenibilidad del negocio”, explica.
El especialista
señala que identificar fugas de dinero y recursos no necesariamente requiere
herramientas complejas o grandes inversiones. Estas pérdidas pueden reflejarse
en tiempo desaprovechado, materiales dañados, exceso de stock, tareas repetidas
o gastos que no aportan valor al cliente. Acciones simples como registrar
actividades diarias, revisar periódicamente los estados financieros o analizar
las mermas de materiales pueden ayudar a detectar dónde se están perdiendo
recursos.
“Todo aquello
que consume tiempo, dinero o materiales sin generar valor para el cliente
representa una ineficiencia dentro del negocio. Muchas veces, quienes mejor
conocen esos puntos críticos son los propios trabajadores, porque viven la
operación día a día y pueden identificar dónde se originan esas pérdidas”,
añade.
Tejada destaca
que existen estrategias prácticas y de bajo costo que pueden generar mejoras
importantes en la eficiencia operativa. Entre ellas menciona la estandarización
de procesos mediante instructivos simples, la renegociación con proveedores y
el uso de herramientas digitales gratuitas para organizar tareas, controlar
inventarios y automatizar actividades repetitivas.
Asimismo,
recomienda aplicar el principio de las “5S”, metodología japonesa enfocada en
clasificar, ordenar, limpiar, estandarizar y mantener los espacios de trabajo.
“Un entorno organizado mejora la productividad, reduce errores y facilita que
las operaciones sean más eficientes sin necesidad de realizar inversiones
significativas”, sostiene.