Monseñor Pedro Barreto recuerda La Oroya y mira con esperanza la visita del papa León XIV
Huaraz en Línea. - El cardenal Pedro Barreto repasa su compromiso con la
defensa de la vida y la dignidad humana, desde su acompañamiento a las familias
de La Oroya hasta su trabajo por la Amazonía y la creación de la Red Eclesial
Panamazónica. También recuerda el legado del papa Francisco y expresa su
esperanza ante la próxima visita de León XIV al Perú, que espera sea un “huaico
de amor, de esperanza y de renovación”.
Durante dos décadas, el cardenal Pedro Barreto acompañó de
cerca el drama ambiental y social de La Oroya, una ciudad peruana situada a
3.700 metros de altura y marcada durante décadas por la contaminación generada
por una fundición polimetálica. Para el religioso, aquella experiencia fue
también un camino de compromiso con la defensa de la vida, la dignidad humana y
el bien común.
Barreto, expresidente de la Conferencia Eclesial de la
Amazonía y antiguo arzobispo de Huancayo, recuerda a Vatican News que cuando
llegó a la arquidiócesis, en septiembre de 2004, tuvo que atravesar La Oroya
para llegar a Huancayo. Desde entonces pudo comprobar la gravedad de una
situación que afectaba tanto al medioambiente como a la salud de sus
habitantes.
La fundición, en funcionamiento desde 1928, concentraba
minerales procedentes de distintas zonas mineras y emitía sustancias
contaminantes, entre ellas partículas de zinc y plomo. La particular geografía
de la ciudad agravaba el problema: rodeada de cerros y afectada por fenómenos
de inversión térmica, la contaminación permaneció sobre la población. Según
explicó Barreto, la actividad contaminante se prolongó durante décadas, hasta
que la empresa Doe Run Perú se declaró en quiebra en 2012 y la fundición quedó
paralizada. La situación tuvo entonces otra consecuencia social: alrededor de
2.500 trabajadores perdieron su empleo.
Pero, para el cardenal, el problema nunca fue únicamente
laboral. “No era un trabajo digno”, recuerda, al señalar que los propios
trabajadores reconocían los efectos que la actividad industrial estaba teniendo
sobre su salud y la de sus familias.
La Iglesia ante el conflicto ambiental
Desde su llegada a Huancayo, Barreto decidió involucrarse
en la búsqueda de una salida. Aunque no era un especialista técnico,
comprendió, según relata, la gravedad de la situación. Lo que más le preocupaba
era que se pusieran por delante los intereses económicos.
“Se priorizaba el dinero, el lucro tanto de la empresa como
también del mismo Estado”, afirma.
Ante las dificultades para establecer un diálogo, impulsó
una mesa de diálogo ambiental centrada en la salud de la población de La Oroya.
El compromiso tuvo un costo personal: tanto la población que se oponía a la
contaminación como el propio arzobispado y Barreto recibieron ataques y
amenazas. Sin embargo, el cardenal asegura que esas amenazas reforzaron su
convicción de acompañar a la población. “Los más amenazados eran la misma
población”, recuerda.
Años después, aquel proceso desembocó en un acontecimiento
que considera histórico: el acuerdo extrajudicial alcanzado en Estados Unidos
en favor de 1.373 niños de La Oroya que habían demandado a la empresa por los
graves efectos de la contaminación sobre su salud.
Fe, ciencia y derecho
Para Barreto, el proceso reúne tres elementos
fundamentales: la fe, la ciencia y el derecho.
La base científica comenzó a construirse en 2005, cuando la
Facultad de Salud Pública de la Universidad de Saint Louis, en Missouri,
realizó análisis de sangre a 600 niños de La Oroya. Posteriormente, un
laboratorio clínico de esa ciudad estadounidense realizó los análisis.
El proceso judicial fue impulsado por el estudio de
abogados Shidler Bogart y comenzó formalmente con la demanda de los 1.373
menores. Después de aproximadamente 19 años, el proceso llegó a un acuerdo
extrajudicial. Barreto recuerda que el propietario de Doe Run Perú, Ira
Rennert, aceptó el acuerdo antes de que se produjera una sentencia.
Para el cardenal, el resultado constituye un avance, aunque
está lejos de reparar todo el daño. “Es una victoria parcial”, sostiene, porque
ningún acuerdo puede devolver la salud perdida ni recuperar a quienes murieron
como consecuencia de la contaminación.
El dinero puede contribuir a aliviar las consecuencias
económicas de las enfermedades y de la pérdida de ingresos, pero no elimina el
sufrimiento de las familias. Barreto recuerda especialmente a las personas que
murieron y las consecuencias que la contaminación dejó en toda una comunidad.
El estudio jurídico continúa acompañando a las familias afectadas y trabaja
también en iniciativas destinadas a dejar un beneficio duradero en La Oroya.
“Valió la pena el sufrimiento”
Barreto dejó el cargo de arzobispo de Huancayo en marzo de
2024, después de veinte años al frente de la arquidiócesis. Al mirar
retrospectivamente su experiencia en La Oroya, asegura que las dificultades
tuvieron sentido. “Valió la pena el sufrimiento”, afirma. También valió la pena
compartir las angustias y las lágrimas de las familias que se acercaban a él
para mostrarle fotografías de esposos que habían trabajado en la empresa y de
niños gravemente enfermos.
Su conclusión se resume en una convicción profundamente
ligada a su visión pastoral: “La vida es sagrada, pero la vida con dignidad es
el gran deseo de Dios”.
Después de conocerse la noticia sobre el acuerdo
extrajudicial en Missouri, EEUU, el Cardenal Barreto envió una carta al bufete
de abogados donde les escribió las palabras que el Papa León XIV. El Papa, en
su misiva privada al purpurado le agradece la información y felicita a
"todos los que han trabajado a favor de la población de La Oroya -
especialmente de los niños- que han sido tan afectados por la destrucción del
medio ambiente en su territorio". En su nota al cardenal, el Papa le dijo
que fue un paso importante el del acuerdo extrajudicial con Doe Run en los
EE.UU. "después de años de trabajo. Gracias a ti y a todos los que
hicieron posible ese resultado”, le animó León XIV.
De La Oroya a la Amazonía
Con el cardenal Vatican News también abordó el 12
aniversario que se celebra hoy, viernes 11 de septiembre: La creación de la Red
Eclesial Panamazónica (REPAM), cuyo proceso comenzó en una reunión celebrada en
el Vicariato Apostólico de Puyo, en Ecuador, en abril de 2013. Un año después,
el proceso continuó con una reunión en Brasilia en la que participaron obispos,
sacerdotes, religiosos y representantes de los pueblos indígenas de la
Amazonía.
Para Barreto, la Amazonía no puede entenderse únicamente
desde las fronteras nacionales. El bioma se extiende por nueve países y alberga
una extraordinaria diversidad cultural, con cientos de pueblos indígenas y
numerosas lenguas. En ese contexto, dijo, reivindica especialmente el papel de
los pueblos originarios como guardianes de la naturaleza y denuncia las
consecuencias de una explotación económica que, en su opinión, antepone el
beneficio a la protección de la vida y del entorno.
El cardenal recuerda también con especial gratitud al papa
Francisco y al cardenal Claudio Hummes, una de las figuras fundamentales en el
nacimiento de la REPAM. De aquel proceso surgieron posteriormente el Sínodo
Amazónico y la Conferencia Eclesial de la Amazonía, de la que Barreto fue
presidente durante cuatro años.
Una visita papal cargada de esperanza
Ya se acerca el próximo viaje del Papa León XIV a Uruguay,
Argentina y Perú. Al preguntarle al cardenal Barreto sobre la emoción del
pueblo ante el viaje del Papa dijo que ese momento será un Huaico, una
“avalancha de esperanza, de alegría y de ilusión” y subraya que una visita
papal debe traducirse en un compromiso concreto con la caridad, la fraternidad
y la esperanza.
El cardenal utiliza incluso una imagen tomada de la
realidad peruana: el huaico, un fenómeno de gran fuerza que normalmente tiene
consecuencias destructivas, pero que él transforma simbólicamente en una fuerza
positiva. Espera que la visita del Papa provoque “un huaico de amor, un huaico
de esperanza y de renovación”.
Cuando el Santo Padre visitará Pucallpa, en la Amazonía
peruana, el purpurado dijo que allí el Papa sembrará simbólicamente una semilla
de un árbol que puede vivir durante siglos. Para Barreto, esa pequeña semilla
representa el compromiso de la Iglesia con la Amazonía y con un proceso
evangelizador que, recuerda, tiene una historia de más de 500 años.
Un mensaje a León XIV
Este lunes es el cumpleaños de nuestro Santo Padre León
XIV, Barreto también quiso enviarle un mensaje al Papa. Después de haberlo encontrado personalmente
en una audiencia privada, le transmite su afecto y gratitud y lo reconoce como
sucesor del apóstol Pedro.
Su deseo para León XIV es que continúe siendo un signo de
esperanza y que la Iglesia pueda acompañarlo como instrumento de paz. Y el
compromiso de cada uno de nosotros:
regalarle el ser con él como líder de la Iglesia Católica instrumentos
de una paz desarmada y desarmante (Por Patricia Ynestroza - Vatican News)(Foto:
Vatican News)