Huaraz en Línea.- Mientras millones de
personas siguen cada partido, una competencia paralela ocurre fuera de la
cancha: la de los datos, los algoritmos y la inteligencia artificial. Lejos de
reemplazar a jugadores, entrenadores o árbitros, la IA se ha convertido en una
herramienta que puede mejorar la precisión de las decisiones y redefinir la
experiencia de los aficionados.
Para Gonzalo Mariátegui, director del Centro de Inteligencia Artificial y
Tecnologías Emergentes de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), el
principal aprendizaje para las organizaciones es que la tecnología ya no
representa una ventaja exclusiva para quienes tienen más recursos, sino para
quienes saben utilizarla estratégicamente.
A partir de las innovaciones implementadas en el torneo, el especialista
identifica cinco lecciones que las empresas peruanas pueden incorporar para
acelerar su transformación digital y fortalecer su competitividad.
1. El mundial ya no se juega solo en
la cancha, se juega en los datos.
En este mundial, la
plataforma de analítica le da a las 48 selecciones acceso a miles de métricas
por partido. Por primera vez, un equipo debutante tiene las mismas
posibilidades de análisis táctico que uno con una larga trayectoria. La IA está
reduciendo ventajas que antes se compraban con un gran presupuesto.
La lección para las empresas es directa: cuando todos tienen acceso a
información similar, la ventaja ya no está en tener más data, sino en tomar
mejores decisiones con ella.
2. El fútbol dejó de observarse:
ahora se consulta.
Hoy un hincha apunta el
celular a la cancha y ve en tiempo real la velocidad y los datos de cada
jugador sobre la imagen, mientras la IA le arma resúmenes y diagramas tácticos
personalizados. Esa misma tecnología ya está al alcance de empresas de cualquier
industria.
El mensaje para los líderes es claro: la segmentación demográfica tradicional
quedó corta. El futuro de la experiencia del cliente es predictivo y contextual
e implica anticipar la necesidad exacta de cada persona, a escala de millones.
3. La seguridad moderna ya no
reacciona, anticipa.
Según la estrategia
tecnológica implementada para el torneo, los 16 estadios cuentan con modelos
digitales ("digital twins") que permiten monitorear operaciones y
flujos de personas en tiempo real. Ese salto, de reaccionar a anticipar, es la
verdadera transformación de la IA.
La empresa que predice la fuga de un cliente, la falla de una máquina o el
quiebre de stock antes de que pase, está jugando otro partido.
4. La IA no reemplazó al árbitro. Lo
volvió más preciso.
El sistema de offside
mide la posición al centímetro, pero la decisión final sigue siendo del
árbitro: por eso se llama semiautomatizado. Ahí está la lección más importante.
Los profesionales que el mercado laboral necesita no compiten contra la IA,
deciden con ella y convierten la complejidad en data que utilizan con criterio
y estrategia.
5. Todo puede convertirse en data,
incluso un rostro.
El uso creciente de
tecnologías biométricas para la gestión de accesos y la seguridad en grandes
eventos deportivos ha reabierto el debate sobre privacidad y uso de datos
personales.
El reto para las empresas no es prohibir la IA por miedo ni adoptarla a ciegas
por moda: es gobernarla y, en ese sentido, la transparencia sobre cómo se usan
los datos de los clientes dejó de ser un 'checklist' legal para volverse un
activo de reputación. De esta manera, la confianza es una nueva ventaja competitiva
que se construye decidiendo hoy qué datos capturas, para qué y quién responde
por ellos.