Fiestas Patrias: ¿Qué danzas regionales identifican y llenan de orgullo a los peruanos?
Huaraz en Línea.- La celebración del 205.° aniversario de nuestra
independencia nos invita a expresar nuestro amor a la patria a través de la
danza, una de las expresiones más emblemáticas de nuestro vasto y variado
acervo cultural. El Perú cuenta con un amplio repertorio de bailes regionales
herederos de un mestizaje que toma lo mejor de nuestras civilizaciones
ancestrales que surgieron en la costa, sierra y selva, y que se enriquecieron
con el aporte cultural de otros continentes como Europa y África.
Es a través de estas danzas que la cultura peruana se
manifiesta con toda su grandiosidad y riqueza en las fiestas patronales o
tradicionales de nuestros pueblos y qué mejor ocasión para apreciarlas en este
aniversario patrio. Algunas de estas danzas participan hoy de la Gran Parada y
Desfile Cívico Militar que se realiza en Lima.
A continuación, conoce y aprecia danzas emblemáticas que son
motivo de orgullo de los peruanos, en especial en la celebración de nuestro
205.° aniversario patrio.
MARINERA
Es el baile más emblemático del Perú y su máximo embajador
mundial. Esta entrañable expresión cultural, surgida del mestizaje y poseedora
de encanto, elegancia, seducción, alegría, vitalidad y energía como sus
principales atributos, fue la primera danza en ser declarada Patrimonio
Cultural de la Nación en 1986.
La belleza de la marinera cautiva a todos los peruanos y
también a extranjeros que alaban su encanto. El prestigio de este baile, que se
ejecuta esencialmente en pareja, ha cruzado las fronteras de nuestro país para
convertirse en el embajador de las danzas peruanas y participante indispensable
de todas las actividades conmemorativas del aniversario patrio en el exterior,
ferias turísticas internacionales y festivales donde el Perú es invitado de
honor.
El nombre “Marinera” fue acuñado, en marzo de 1879, por el
célebre escritor, compositor, periodista y político Abelardo Gamarra, que usaba
el seudónimo de “El tunante” en sus artículos periodísticos. De esta manera le
otorgó una identificación a esta danza que venía cosechando crecientes elogios
y cultores en todo el Perú, más aún en un contexto como la Guerra del Pacífico
que motivó un gran sentimiento patriótico y de defensa de las tradiciones y
costumbres nacionales.
Existen variantes de la marinera según la región del Perú
donde se baile: norteña, que se danza en La Libertad, Lambayeque y Piura;
limeña que se danza en la capital del país; puneña, que es propia del
departamento altiplánico; arequipeña, y otras que se danzan con particular
estilo en Áncash, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Puno, entre
otras regiones de la sierra peruana.
En 2012, el Congreso de la República declaró celebrar el Día
Nacional de la Marinera cada 7 de octubre, en conmemoración del día de
nacimiento de Augusto Áscuez Villanueva (1892-1985), uno de los principales
intérpretes de esta danza de bandera.
DANZA DE TIJERAS
Inscrita en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad, la danza de las tijeras es interpretado
tradicionalmente por los habitantes de los pueblos y las comunidades quechuas
del sur de cordillera andina central del Perú (Huancavelica, Ayacucho y
Apurímac), y, desde hace algún tiempo, por poblaciones de las zonas urbanas del
país.
Esta danza ritual, que reviste la forma de una competición,
se baila durante la estación seca del año y su ejecución coincide con fases
importantes del calendario agrícola. La danza de las tijeras debe su nombre a
las dos hojas de metal pulimentado, parecidas a las de las tijeras, que los
bailarines blanden en su diestra.
La danza de las tijeras se ejecuta en cuadrillas y cada una
de ellas –formada por un bailarín, un arpista y un violinista– representa a una
comunidad o un pueblo determinado. Para interpretar la danza, se ponen frente a
frente dos cuadrillas por lo menos y los bailarines, al ritmo de las melodías
interpretadas por los músicos que les acompañan, tienen que entrechocar las
hojas de metal y librar un duelo coreográfico de pasos de danza, acrobacias y
movimientos cada vez más difíciles.
Ese duelo entre los bailarines, llamado atipanakuy en
quechua, puede durar hasta diez horas, y los criterios para determinar quién es
el vencedor son la capacidad física de los ejecutantes, la calidad de los
instrumentos y la competencia de los músicos que acompañan la danza. Los
bailarines, que llevan atuendos bordados con franjas doradas, lentejuelas y
espejitos, tienen prohibido penetrar en el recinto de las iglesias con esta
indumentaria porque sus capacidades, según la tradición, son fruto de un pacto con
el diablo.
Esto no ha impedido que la danza de las tijeras se haya
convertido en un componente apreciado de las festividades católicas. Los
conocimientos físicos y espirituales implícitos en la danza se transmiten
oralmente de maestros a alumnos, y cada cuadrilla de bailarines y músicos
constituye un motivo de orgullo para los pueblos de los que es originaria.
TONDERO
Oriunda del pueblo de Morropón, en el departamento de Piura,
esta hermosa danza de insinuantes movimientos es muy popular en el norte del
Perú. Al igual que la marinera, el tondero representa el cortejo y
enamoramiento de una pareja. Los instrumentos que la acompañan son la guitarra
y el cajón. A diferencia de los demás géneros criollos con influencia española,
el tondero nace del mestizaje entre el campo y la región yunga, y conserva un
espíritu más rebelde y bandolero.
El baile sigue algunos parámetros, pero en general es
bastante libre. La dama y el varón empiezan mirándose de costado. Luego él se
acerca, iniciando el cortejo y ella lo evita con movimientos sutiles. La mujer
recoge su falda y la apoya contra la cadera, mientras sostiene un pañuelo con
la otra mano. Más adelante, lleva la falda hacia atrás y empieza a zapatear, un
movimiento que se conoce como 'fuga' o 'embiste'. Cada zapateo se remata con
una vuelta rápida.
FESTEJO
Danza alegre y rítmica del folclor afroperuano, creada por
habitantes africanos traídos al Perú (Congo, Angola y Mozambique) durante el
siglo XVII por los conquistadores españoles para realizar trabajos agrícolas,
mineros y domésticos.
Esta danza se baila durante fiestas populares y en reuniones
sociales, ejecutada por parejas generalmente de jóvenes con un ritmo lleno de
virilidad, juventud y vigor. La letra suele ser de asunto festivo. La base del
Festejo es el ritmo, que se logra mediante golpes de cajón y la quijada de
burro, más cajita, congas y bongó. Es característico las repetidas pasadas tras
periodos de cuatro u ocho compases y al estribillo coral de la fuga.
El Festejo se aprecia en su forma más tradicional en los
pueblos de San Luis de Cañete, en la provincia de Cañete del departamento de
Lima, y El Carmen, en la provincia de Chincha, en el departamento de Ica.
HUAINO
Es el baile más conocido de la sierra peruana y su origen se
remonta a tiempos prehispánicos. Según el célebre escritor, antropólogo y
etnólogo peruano José María Arguedas, no existe expresión más legítima del Perú
indio y mestizo que el huaino. En la actualidad, esta danza presenta diversas
variantes regionales, pero todas conservan el mismo espíritu.
En tiempos de los Incas, el huaino habría sido una especie
de himno militar que se ejecutaba con zampoñas, quenas y tinyas o tamborcillos.
La llegada de los españoles, que introdujo nuevos instrumentos y técnicas,
favoreció la evolución del huaino y la creación de variedades regionales, con
sonidos de mandolinas, arpas, violines, guitarras y charangos.
Sus temas, tanto en quechua como en español, poseen una
singular expresividad, al manifestar alegría y picardía, pero también
sentimientos de tristeza y añoranza. Aunque en ocasiones se baila
individualmente, suele ser una danza de parejas.
HUAYLARSH
El departamento de Junín tiene en el Huaylarsh a su danza
embajadora regional, cuya exultante interpretación cautiva a todo el Perú y el
mundo. De claras raíces prehispánicas, pero enriquecida con el mestizaje, esta
original expresión del folclor en el valle del Mantaro fue declarada Patrimonio
Cultural de la Nación, el 23 de febrero de 2005.
Existen dos versiones del Huaylarsh: el antiguo o rural
tradicional y el mestizo moderno. La versión antigua del huaylarsh pretende
rememorar la danza que se efectuaba después de la jornada agrícola desde épocas
ancestrales, y se interpreta de forma similar a la “Cachua” o el “Haylli”, que
son danzas en las que se manifiesta el galanteo de los varones hacia las
mujeres.
En tanto, la versión moderna se atribuye a Zenobio Dagha
Sapaico, del pueblo de Chupuru. En 1949 estrenó la muliza, huaino, huaylarsh y
fuga “Mi Tierra Wanka” con lo que empezó un nuevo tipo de huaylarsh. Al año
siguiente, Dhaga Sapaico fundó la orquesta “Juventud Huancaína”, sentando las
bases del huaylarsh moderno.
Esta nueva versión se desliga casi por completo de su
motivación agrícola y enarbola solo el esparcimiento alegre y divertido. Es un
baile que con los años se generalizó tanto en las ciudades como en las
comunidades campesinas y que se interpreta especialmente en la celebración del
carnaval y en el concurso nacional que se realiza anualmente.
DANZA DE NEGRITOS
Danza popular con diversas variantes regionales que forman
parte de un género muy difundido en la región andina, en el que coinciden
motivos de fuentes muy diversas y que podría resumirse en dos órdenes.
El primero es la presencia de pobladores de origen africano,
quienes llegaron con la implantación del régimen colonial en calidad de mano de
obra esclava. El segundo derivaría de la difusión de danzas españolas en las
que se representaba al musulmán de piel oscura, ya sea como infiel enemigo o
como converso al cristianismo, caracterizado con trajes lujosos y en ocasiones
con máscaras de expresiones feroces, como las danzas de moros y cristianos y
las de turcos. En todas estas versiones, estas representaciones están
plenamente integradas no solo a la ritualidad cristiana sino a la derivada de
la cosmovisión andina.
La presencia de estas expresiones impactó profundamente en
la imaginación del poblador andino que, bajo influencia española, representó en
múltiples expresiones coreográficas a las poblaciones de origen africano con el
nombre de negritos, negrerías o morenos y morenadas.
Aunque la población de origen africano tuvo mayor presencia
en la costa, las danzas que representan a este nuevo estrato social y étnico se
hicieron muy populares en la región andina, mezclándose con los motivos de las
danzas de origen español en las que se representaba al pagano y al converso, de
imagen exótica y visualmente barroca, combinando las referencias a la
servidumbre y esclavitud con las de lujo y vistosidad del pagano, con el uso de
máscaras, trajes muy decorados y una coreografía elegante.
Estas danzas suelen formar parte de festividades del
calendario católico como la natividad o en honor a una Virgen, como la Virgen
de la Candelaria o la Inmaculada Concepción. En los referentes de estas danzas
también está presente una alusión a la misma población nativa, cristianizada y
sometida al régimen de servidumbre. Teniendo en cuenta la complejidad de tales
referentes, se entiende que este género de danza tenga versiones muy diversas,
dependiendo del sentido de la representación, lo cual deriva a su vez de las
coordenadas históricas de cada tradición local y regional.
Los Negritos de Huánuco, la Morenada, Negritos de Ingenio,
Negrería de Huayllay, Negros de Malvas, Negrillos de Andahuaylas, Negritos de
Huayllán y Negritos de Marcas, y Negritos del Suroeste de Huaytará, han sido
declaradas Patrimonio Cultural de la Nación.
WITITI DEL VALLE DEL COLCA
Inscrito en 2015 en la Lista Representativa del Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad, la danza del wititi del valle del Colca es
un baile popular tradicional que guarda relación con el comienzo de la edad
adulta. Reviste la forma de un ritual de cortejo amoroso y suelen interpretarla
los jóvenes durante las festividades religiosas que se celebran a lo largo de
la estación lluviosa.
Las parejas de bailarines y bailarinas se alinean en filas y
ejecutan diversos pasos al compás de la música. Las bailarinas llevan trajes
finamente bordados con motivos naturales de colorido vistoso y van tocadas con
sombreros característicos.
Por su parte, los bailarines llevan dos faldas de mujer
superpuestas, una camisa militar, un chal y sombreros con aditamentos. La
representación del wititi coincide con el inicio del ciclo de producción
agrícola y simboliza el renuevo de la naturaleza y la sociedad.
Esta danza consolida los vínculos sociales y la identidad de
los pueblos del valle del Colca, que compiten para presentar los mejores
conjuntos de danza, renovándola así continuamente y perpetuando al mismo tiempo
su carácter tradicional.
Los niños y los jóvenes aprenden el wititi mediante la observación directa, tanto en
las escuelas como en las fiestas familiares celebradas con motivo de bautismos,
cumpleaños y bodas. A escala nacional, hay grupos de bailes folclóricos que
también interpretan esta danza por haberla integrado en sus repertorios
coreográficos.
DIABLADA
Reconocida el 16 de setiembre de este año, la Diablada de
Puno es una expresión del sincretismo religioso andino-cristiano que representa
la lucha entre el bien y el mal. Su origen se remonta a 1577, cuando los
jesuitas se establecieron en Juli, actual capital de la provincia de Chucuito,
donde en los días festivos cristianos se presentaban comedias y autos
sacramentales.
A través de estas manifestaciones teatrales los misioneros
jesuitas enseñaron al pueblo aimara los siete pecados capitales a modo de
danza, y cómo los ángeles vencen a los demonios. Esta es una de las danzas
emblemáticas de la festividad en honor a la Virgen de la Candelaria.
La resolución que la reconoce como Patrimonio Cultural de la
Nación considera la importancia que esta expresión ocupa en la identidad
festiva y religiosa de la población mestiza y urbana de Puno, siendo reconocida
como una de las más destacadas exponentes de la riqueza cultural del
departamento.
Se la distingue también por ser las agrupaciones de
portadores y ejecutantes de la Diablada puneña espacios de fortalecimiento de
la identidad regional y de afirmación intergeneracional de los vínculos
familiares y barriales.
Además, en virtud al hecho que la Diablada puneña es, desde
sus orígenes, un espacio de convivencia e intercambio cultural, que expresa a
través de su estética y ritualidad las diversas herencias indígena, ibérica y
africana que conviven y dan sentido a la realidad multicultural, mestiza y
globalizada del Perú contemporáneo.
MORENADA
Esta danza, interpretada especialmente durante la festividad
en honor de la Virgen de la Candelaria, surgió a partir de la imaginación del
poblador andino que, bajo influencia española, representó en múltiples
expresiones coreográficas a las poblaciones de origen africano.
Aunque la población de origen africano tuvo mayor presencia
en la costa, las danzas que representan a este nuevo estrato social y étnico se
hicieron muy populares en la región andina, mezclándose con los motivos de las
danzas de origen español en las que se representaba al pagano y al converso, de
imagen exótica y visualmente barroca, combinando las referencias a la
servidumbre y esclavitud con las de lujo y vistosidad del pagano, con el uso de
máscaras, trajes muy decorados y una coreografía elegante.
En norma que oficializa su reconocimiento como Patrimonio
Cultural de la Nación, el 7 de mayo de 2021, se considera la importancia de la
danza para la identidad cultural, festiva y religiosa de la población mestiza y
urbana de la región Puno, siendo reconocida como una de las “embajadoras” de la
cultura artística de Puno, así como por ser las asociaciones de Morenadas
espacios de reafirmación de la identidad colectiva que aportan en el
fortalecimiento de los vínculos familiares y barriales, al tiempo que reproducen
la dinámica social y cultural de las ciudades puneñas contemporáneas.
PANDILLA DE PUNO
El Ministerio de Cultura declaró, el 20 de agosto de 2012,
Patrimonio Cultural de la Nación a esta danza de la provincia de Puno, por ser
una manifestación significativa en la tradición artística departamental. Nacida
del sector urbano, ha mantenido los rasgos que reflejan su origen social y
cultural, al tiempo que ha podido ser adoptada, en virtud de su belleza y
vistosidad, por los diversos sectores sociales y regionales de Puno,
convirtiéndose así en un factor de integración cultural.
SIKURI
El 14 de noviembre de 2003 fue declarada Patrimonio Cultural
de la Nación a esta danza que reúne a una agrupación de personas que
interpretan colectivamente el arte de la práctica del Siku, manifestación
tradicional que forma parte de nuestra identidad regional y nacional.
DANZAS AMAZÓNICAS
Los pueblos amazónicos tienen diversas expresiones
artísticas entre las que destacan las danzas. Entre las muchas que existen y se
practican figura la danza Ani Sheati, un baile que constituye una forma
excepcional para conocer toda la belleza del mundo mágico y real de las
comunidades shipibo-conibo, ubicadas en la selva central peruana,
particularmente en el departamento de Ucayali.
En esta danza se representan por medio de rituales las
costumbres y tradiciones más importantes de la vida social y también espiritual
de esta cultura ancestral.
DANZA DE LA BOA
Este baile grupal emblemático de las regiones Loreto y
Ucayali tiene como mayor atractivo una boa viva, serpiente amazónica
considerada un ser sagrado que puede alcanzar varios metros de largo y buen
grosor, que las y los danzantes deben cargar mientras ejecutan una coreografía
de alegres movimientos que imitan el movimiento sinuoso del reptil cuando se
desplaza por árboles y el terreno de la frondosa selva y pasos acompasados al
ritmo de una melodía muy alegre. A veces se le añaden vueltas o movimientos en
círculo para acentuar las acciones y llamar la atención.
En la coreografía hay danzantes ubicados en la parte
posterior del grupo de baile que llevan recipientes hechos de calabazas y que
son utilizados en las comunidades amazónicas como utensilios para
alimentarse. Los instrumentos musicales
utilizados para entonar alegres melodías incluyen quenas pequeñas o quenillas,
tambores, bombo y el exótico manguaré -tambor artesanal hecho con parte de un
tronco de árbol- y maracas. Este baile de origen ancestral tiene como propósito
no solo brindar un momento de júbilo, sino también de esperanza porque se
invoca al poder del sagrado ofidio para garantizar una pródiga temporada de
cultivos que aseguren la dotación de alimentos para la comunidad.
LA PANDILLA
Esta danza es llamada “madre de las danzas” y es parte de la
tradición festiva tanto en la Selva como en la Sierra, siendo emblemática de
las regiones San Martín y Amazonas, así como de la provincia de Tingo María de
la región Huánuco.
La pandilla se baila mediante coloridas y exultantes
comparsas integradas por personas de todas las edades, quienes agitan pañuelos
blancos y danzan en parejas entrecruzando alguno de sus brazos. Las comparsas
se desplazan por avenidas, calles y jirones durante las fiestas patronales de
una localidad o durante la celebración de los carnavales.
Las comparsas suelen terminar su recorrido en la Plaza de
Armas o la plaza principal, donde se planta un árbol lleno de regalos. Cuando
los danzantes, mujeres y hombres, llegan a la plaza rodean al árbol, hacen una
ronda de baile e intentan derribarlo con la ayuda de un machete de faena
agrícola, configurando otro baile llamado Umsha en la Selva y Yunza en la
Sierra.
LOS TULUMAYOS
Danza icónica de la provincia de Tingo María, en la región
Huánuco, cuyo origen es ancestral y se exhibe en celebraciones importantes como
la Fiesta de San Juan. Se trata de un baile que representa las costumbres y
rituales que practican los integrantes de esta etnia amazónica asentada a
orillas del río Tulumayo, como la caza, la recolección, la pesca y la
agricultura.
Los Tulumayos, que tienen una población menos numerosa que
otros grupos étnicos amazónicos, están gobernados por un cacique, hombre de
edad no muy avanzada, cuyo liderazgo se sustentaba en su valentía y sabiduría.
(Fuente: texto y foto Andina)